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domingo, 30 de marzo de 2008

Le sonneur - Mallarmé





EL CAMPANERO


Mientras la campana despierta su voz clara
al aire puro y límpido y profundo de la mañana
y pasa sobre el niño que arroja por agradarle
un ángelus entre la lavanda y el tomillo,

el campanero rozado por el pájaro que él aclara
cabalgando triste y gimoteando latines
sobre la piedra que tiende la cuerda secular
no escucha llegar a él más que un tintineo lejano.

Yo soy ese hombre. ¡Ay!, de la noche deseosa
inútilmente tiro el cable que llama al Ideal
con fríos pecados se divierte un plumaje de hada,

¡y la voz sólo me llega por migajas y hueca!
Pero un día, cansado de haber tirado en vano,
oh Satán, quitaré la piedra y me colgaré.


Stephan Mallarmé, de Poesía completa


LE SONNEUR


Cependant que la cloche éveille sa voiz claire
À l'air pur et limpide et profond du matin
Et passe sur l'enfant qui jette pour lui plaire
Un angelus parmi la lavande et le thym,

Le sonneur effleuré par l'oiseau qu'il éclaire,
Chevauchant tristement en geignant du latin
Sur la pierre qui tend la corde séculaire,
N'entend descendre à lui qu'un tintement lointain.

Je suis cet homme. Hélas! de la nuit désireuse,
J'ai beau tirer le câble à sonner l'Idéal,
De froids péchés s'ebat un plumage féal,

Et la voix ne me vient que par bribes et creuse!
Mais, un jour, fatigué d'avoir en vain tiré,
O Satan, j'ôterai la pierre et me pendrai.


viernes, 7 de diciembre de 2007

Stéphane Mallarmé - Brise marine



Brisa marina

La carne está triste, ay, y he leído todos los libros.
¡Huir! ¡huir hacia allá! ¡Siento que hay pájaros ebrios
de hallarse entre la espuma desconocida y los cielos!
Nada, ni los viejos jardines reflejados por los ojos,
retendrá a este corazón que en el mar se empapa,
¡oh noches!, ni la claridad desierta de mi lámpara
sobre el papel vacío que la blancura defiende
y tampoco la mujer joven que da el pecho a su hija.
¡Marcharé! Vapor que balanceas tus mástiles.
¡Leva el ancla hacia una exótica naturaleza!

¡Un Hastío, desolado por las crueles esperanzas,
aún cree en el adiós supremo de los pañuelos!
Y tal vez los mástiles que invitan al huracán
son de aquellos que un viento inclina sobre los naufragios
perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni fértiles islotes...
Pero ¡oh corazón mío, escucha el cantar de los marineros!


Brise marine


La chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres.
Fuir! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres
D'être parmi l'ecume inconnue et les cieux!
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux
Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe
O nuits! ni la clarté déserte de ma lampe
Sur le vide papier que la blancheur défend
Et ni la jeune femme allaitant son enfant.
Je partirai! Steamer balançant ta mâture,
Lève l'ancre pour una exotique nature!
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,
Croit encore à l'adieu suprême des mouchoir!
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages
Sont-ils de ceux qu'un vent penche sur les naufrages
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots...
Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!


Stéphane Mallarmé, de Poesía completa