Mostrando entradas con la etiqueta Riquer Martín de. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riquer Martín de. Mostrar todas las entradas
domingo, 2 de febrero de 2014
Vida de Jaufré Rudel
Jaufré Rudel de Blaia fue muy gentil hombre, príncipe de Blaia. Y se enamoró de la condesa de Trípoli, sin verla, por el bien que oyó decir de ella a los peregrinos que volvían de Antioquía. E hizo de ella muchos versos con buen son y pobres palabras. Y deseando verla se cruzó y se embarcó, y cayó enfermo en la nave y fue conducido a Trípoli, a un albergue, (dado) por muerto. Ello se hizo saber a la condesa, y fue a él, a su lecho, y lo tomó entre sus brazos. Y cuando él supo que era la condesa, al punto recobró el oído y el aliento, y alabó a Dios porque le había mantenido con vida hasta verla; y así murió entre sus brazos. Y ella lo hizo enterrar con gran dolor en la casa del Temple; y después, aquel mismo día, se hizo monja por el dolor que tuvo por la muerte de él.
Los trovadores. Historia literaria y textos, Martín de Riquer, Ariel, 1989
Etiquetas:
poesía,
Riquer Martín de,
trovadores
martes, 9 de agosto de 2011
Chrétien de Troyes - El cuento del grial
(...)
-Sabed, pues, que habéis procedido muy mal. ¿Y visteis el grial?
-Sí, muy bien.
-¿Y quién lo llevaba?
-Una doncella.
-¿Y de dónde venía?
-De una cámara.
-¿Iba alguien delante del grial?
-Sí.
-¿Quién?
-Sólo dos pajes.
-¿Y qué llevaban en las manos?
-Candelabros llenos de candelas.
-¿Y quién venía después del grial?
-Otra doncella.
-¿Y qué llevaba?
-Un pequeño plato de plata.
-¿Preguntasteis a la gente adónde iban de este modo?
-Nunca me salió de mi boca.
-Peor que peor, válgame Dios. ¿Cómo os llamáis, amigo?
Y él, que no sabía su nombre, lo adivina y dice que se llamaba Perceval el Galés, y no sabe si dice verdad o no; pero decía la verdad, y no lo sabía. Y cuando la doncella lo oyó, se puso en pie ante él y le dijo como encolerizada:
-Tu nombre ha cambiado, buen amigo.
Chrétien de Troyes, Li contes del graal, por Martín de Riquer, El Acantilado,2003
Etiquetas:
Riquer Martín de,
Troyes Chrétien de
viernes, 26 de febrero de 2010
Peire Vidal - Había dejado de cantar - Razó
Peire Vidal se apenó mucho y se entregó a gran tristeza por la muerte del buen conde Raimon de Tolosa. Y se vistió de negro y cortó las colas y las orejas a todos sus caballos, y a sí mismo y a todos sus servidores hizo afeitar los cabellos de la cabeza, pero no se hicieron cortar las barbas ni las uñas. Mucho tiempo fue a guisa de hombre loco y doliente(...) Y él amaba a la Loba de Puegnautier y a mi señora Estefanía, que era de Cerdaña (...) La Loba era de Carcasés, y Peire Vidal se hacía llamar Lobo por ella y llevaba armas de lobo. Y en la montaña de Cabaret se hizo perseguir por los pastores con los mastines y con los lebreles, como se hace con el lobo. Y se vistió una piel de lobo para dar a entender a los pastores y a los perros que él era lobo(...)
Peire Vidal, de La poesía de los trovadores, Martín de Riquer e Isabel de Riquer, Espasa
Etiquetas:
poesía,
Riquer Martín de,
trovadores,
Vidal Peire
viernes, 5 de febrero de 2010
El lenguaje kafkiano
En mí se puede reconocer muy bien una concentración hacia el escribir. Cuando quedó claro en mi organismo que el escribir era la dirección de mayor entrega de mi ser, todo se agolpó hacia allá y dejó vacías todas las capacidades que se dirigían hacia los goces del sexo, del comer, del beber y de la meditación filosófica, de la música ante todo. Adelgacé en todas esas direcciones.
Franz Kafka, en Historia de la Literatura universal, Martín de Riquer y José María Valverde, Planeta
Etiquetas:
Kafka Franz,
Riquer Martín de,
Valverde José María
domingo, 6 de diciembre de 2009
El cuento del grial - Chrétien de Troyes
Et tot cil de laiens veoient
le lance blanche et le fer blanc,
s'issoit une goute de sanc
del fer de la lance en somet,
et jusqu'a la main au vallet
coloit cele goute vermeille.
Li vallés voit cele merveille
qui la nuit ert laiens venus,
si s'est de demanander tenus
coment ceste chose avenoit,
que del chasti li sovenoit
celui qui chevalier le fist,
qui li ensaigna et aprist
que de trop paerler se gardast.
Et crient, se il le demandast,
qu'en le tenist a vilonie;
por che si nel demanda mie.
Y todos los que estaban allí veían la lanza blanca y el hierro blanco, y una gota de sangre salía del extremo del hierro de la lanza, y hasta la mano del paje manaba aquella gota bermeja. El muchacho que aquella noche había llegado allí, ve este prodigio, pero se abstiene de preguntar cómo ocurría tal cosa, porque se acordaba del consejo de aquel que lo hizo caballero, que le enseñó y adoctrinó que se guardara de hablar demasiado. Y teme que, si lo pregunta, se le considerará rusticidad: por esto no preguntó nada.
Chrétien de Troyes, Li contes del graal, por Martín de Riquer, Acantilado
Etiquetas:
narrativa,
poesía,
Riquer Martín de,
Troyes Chrétien de
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
