Mostrando entradas con la etiqueta Milosz Czeslaw. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Milosz Czeslaw. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de agosto de 2011
Czeslaw Milosz - No más
Alguna vez debería decir cómo he cambiado
De opinión sobre la poesía y cómo es
Que hoy día me consedere uno de tantos
Mercaderes y artesanos del Imperio del Japón
Que componen poemas sobre los cerezos en flor,
Los crisantemos y sobre la luna llena.
Si pudiera describir cómo las cortesanas
Venecianas en el patio encrespan a los pavos reales
Con una vara y liberar de la tela sedosa, del cinto
Perlado sus pesados pechos, la marca rojiza
En sus vientres por los broches de los vestidos,
Así como lo vio al menos el comandante de los galeones
Que llegaron aquella mañana con cargamentos de oro;
Y si pudiera encerrar también sus pobres huesos, sepultados
En el cementerio donde el grasiento mar lame la puerta,
En una palabra más fuerte que el último peine
Que espera a la luz, solo, pudriéndose bajo la losa,
Entonces no dudaría. De una materia resistente
¿Qué sepuede obtener? Nada, como mucho la belleza.
Y entonces nos debería bastar los cerezos en flor
Y los crisantemos, y la luna llena.
Czeslaw Milosz, Tierra inalcanzable. Antología poética, trad. Xavier Farré, Galaxia Gutenberg
Etiquetas:
Milosz Czeslaw,
poesía
viernes, 24 de julio de 2009
Czeslaw Milosz - No así
Perdona. He sido un estratega como tantos que furtivos esquivan
en la noche las moradas del hombre.
Calculaba la posición de las guardias, antes de tener el valor
de acercarme a los confines cerrados.
Sabiendo más de la cuenta, fingía que es suficiente saber menos,
no así como aquellos que dan testimonio,
firmes ante los disparos, la persecución en la maleza y los insultos.
Que los sabios y los santos, pensaba, ofrezcan la dádiva a la tierra,
pero no a la lengua.
Yo defiendo el buen nombre porque la lengua es mi medida.
Lengua bucólica, infantil, que transforma lo sublime en tierno.
Y se desmorona el himno o el salmo del músico principal, queda el villancico.
Mi voz ha sido siempre incompleta. Me hubiera gustado dar las gracias de otro modo.
Generosamente y sin ironía, esta soberbia de los cautivos.
Después de los siete confines, bajo el astro del alba,
En el habla del fuego y del agua y de todos los elementos.
Czeslaw Milosz, Poemas
Traducción de Barbara Stawicka, Tusquets Ediciones
Etiquetas:
Milosz Czeslaw,
poesía
miércoles, 11 de julio de 2007
Czeslaw Milosz
Dádiva
El día tan feliz.
La niebla se levantó temprano, trabajé en el jardín.
Los colibríes, vuelo inmóvil, sobre la flor de caprifolium.
No había en la tierra cosa alguna que quisiera tener.
No conocía a nadie a quien pudiera envidiar.
Olvidé el mal ya pasado.
No me avergonzaba pensar que fui éste que soy.
No sentía dolor alguno en el cuerpo.
Incorporándome, vi el mar azul y las velas.
Berkeley, 1971
Czeslaw Milosz, de Poemas
El día tan feliz.
La niebla se levantó temprano, trabajé en el jardín.
Los colibríes, vuelo inmóvil, sobre la flor de caprifolium.
No había en la tierra cosa alguna que quisiera tener.
No conocía a nadie a quien pudiera envidiar.
Olvidé el mal ya pasado.
No me avergonzaba pensar que fui éste que soy.
No sentía dolor alguno en el cuerpo.
Incorporándome, vi el mar azul y las velas.
Berkeley, 1971
Czeslaw Milosz, de Poemas
Etiquetas:
Milosz Czeslaw,
poesía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
