domingo, 14 de octubre de 2007

De la naturaleza de las cosas



La muerte nada es, ni nos importa,
puesto que de mortal naturaleza:
y a la manera que en el tiempo antiguo
no sentimos nosotros el conflicto
cuando el cartaginés con grandes fuerzas
llegó por todas partes a embestirnos;
cuando tembló todo el romano imperio
con trépido tumulto, sacudido
de horrible guerra en los profundos aires;
cuando el género humano en mar y tierra
suspenso estuvo sobre cuál de entrambos
vendría a subyugarle; pues lo mismo,
luego que no existamos, y la muerte
hubiese separado cuerpo y alma,
los que forman unidos nuestra esencia,
nada podrá sin duda acaecernos
y darnos sentimiento, no existiendo:
aunque el mar se revuelva con la tierra,
y aunque se junte el mar con las estrellas.


Lucrecio, De la naturaleza de las cosas

viernes, 12 de octubre de 2007

jueves, 11 de octubre de 2007

El durmiente del valle - Arthur Rimbaud

LE DORMEUR DU VAL

C'est un trou de verdure où chante una rivière
Accrochant follement aux herbes des haillons
D'argent; oú le soleil, de la montagne fière,
Luit: c'est un petit val qui mousse de rayons.

Un soldat jeune, bouche ouverte, tête nue,
Et la nuque baignant dans le frais cresson bleu,
Dort; il est étendu dans l'herbe, sous la nue,
Pâle dans son lit vert où la lumière pleut.

Les pieds dans les glaïeuls, il dort. Souriant comme
Sourirait un enfant malade, il fait un somme:
Nature, berce-le chaudement: il a froid.

Les parfums ne font pas frissonner sa narine;
Il dort dans le soleil, la main sur sa poitrine
Tranquille. Il a deux trous rouges au côte droit.

Octobre 1870






EL DURMIENTE DEL VALLE

Un hoyo de verdor, por el que canta un río
enganchado, a lo loco, por la yerba, jirones
de plata; donde el sol de la montaña altiva
brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.

Un soldado, sin casco y con la boca abierta,
bañada por el berro fresco y azul su nuca,
duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba,
pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.

Con sus pies entre gladios duerme y sonríe como
sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando:
Natura, acúnalo con calor: tiene frío.

Su nariz ya no late con el olor del campo;
duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;
con dos boquetes rojos en el lado derecho.

Octubre, 1870

Arthur Rimbaud, de Poesías completas

La educación sentimental



Se cruzaron con pocos transeúntes. El cielo estaba azul, y, por momentos, se oían saltar conejos. En el recodo de un sendero, una mujer con vestido de colores vivos hablaba con un hombre de guardapolvos, y, en la gran avenida, bajo los castaños, unos criados en chaqueta de paño paseaban sus caballos. Cisy recordó los días felices en que montando en su alazán y mirando por los gemelos cabalgaba al lado de las calesas; estos recuerdos aumentaban su angustia, una sed insoportable le quemaba; el zumbido de las moscas se confundía con el latido de sus arterias; sus pies se hundían en la arena; le parecía que estaba caminando desde un tiempo infinito.


Gustave Flaubert, fragmento de La educación sentimental

domingo, 7 de octubre de 2007

Juan-Eduardo Cirlot - El libro de Cartago



Oh, Baal, dueño mío. Para que me reconocieras, he mutilado mi lengua con el fuego. Mi voz no debe sonar como las de los otros.
Mi voz debe sonar a tambor sombrío, a caverna desnuda, a sollozante pan de ceniza endurecida.

Oh, Baal, Cartago se parece a mi tristeza. Es un ronco plumaje de caliza, un estremecimiento de caderas y de muslos rozados; es un lugar caído entre la espuma, cuyos áridos lirios crecen y crecen con persistencia horrenda, quemada por el dolor de ese crecimiento inacabable.

(Juan-Eduardo Cirlot, fragmento de El libro de Cartago)

sábado, 6 de octubre de 2007

viernes, 5 de octubre de 2007

Sortilegio - Edith Södergran

SORTILEGIO

Héroe dormido, héroe sin lágrimas,
¿sueñas acaso que te aherrojo?
No duermas tanto en tu camino errado:
si abres los ojos
sólo a mí verás.

Adormecido héroe, héroe despierto,
¿oíste acaso mis pasos?
¿No fue el susurro del viento,
el crujir de las ramas secas,
por una senda solitaria?

Héroe despierto, atento héroe,
¿por qué te levantas de un salto?
El viento espera, quieto
y entre grietas de nubes
sube la luna.


Edith Södergran, de Antología poética




jueves, 4 de octubre de 2007

domingo, 30 de septiembre de 2007

Torso de Apolo arcaico - R.M. Rilke



TORSO DE APOLO ARCAICO

No conocemos la inaudita cabeza
en que maduraron sus pupilas. Pero
el torso arde aún igual que candelabro
donde su vista reducida tan sólo

se mantiene y fulge. Si no no podría
cegarte el curvado pecho, ni en el giro
leve del muslo vagara una sonrisa
hacia aquel centro en que gravitara el sexo.

Si no fuera hermosa esta piedra trunca
bajo la caída clara de los hombros,
no luciera así igual que piel de fiera,

ni irisara desde todos los contornos
como una estrella: pues ahí no hay un punto
que no te vea. Has de cambiar tu vida.

Rainer María Rilke, de Nuevos poemas

Ibn Arabí

LA PAZ, LA SALUD, LA SALVACIÓN

1. Dependencia:

Tienes necesidad de ese nombre para salvaguardar la salud o incolumidad de tu esencia del acontecer de cuanto te vincule con el defecto y, en caso de que tal cosa sobreviniera, para que te libre y preserve de la posibilidad de que perdure y se consolide.

Ibn Arabí, de El secreto de los nombres de Dios

sábado, 29 de septiembre de 2007

domingo, 23 de septiembre de 2007

Clara Janés - Arcángel de silencio



También bajo la tierra brota amor,
la verme blanca y la mosca azul
que a los huesos cortejan,
dando paso a un gemido
que acuna las raíces.
Y en la sumisa mansedumbre
de despojo la mutación se inicia.
Vosotros, los que mi voz
ajena a vuestra voz considerasteis,
vedla emerger ahora vegetal,
como yo veo la leve niebla
debajo de los párpados cerrados;
ved cómo nace en las madreselvas
el néctar que un día
entregó mi boca al poema
y me torno amoroso silencio
en su perfume.

Clara Janés, de Arcángel de sombra

viernes, 21 de septiembre de 2007

Pepe Isbert



Bienvenido Mr. Marshall (1952), de Luis G.Berlanga




Historias de la radio (1955), de José Luis Sáenz de Heredia

domingo, 16 de septiembre de 2007

sábado, 15 de septiembre de 2007

Doncel de Sigüenza




Sepulcro del doncel Martín Vázquez de Arce. Catedral de Sigüenza.

Paul Celan



En los ríos al norte del futuro
echo la red que tú
indecisa lastras
de sombras escritas
con piedras.


Paul Celan, de Cambio de aliento

sábado, 8 de septiembre de 2007

Laura - Tierney




Laura (1944), de Otto Preminger

Eugénio de Andrade - Sur



SUL


Era verao, havia o muro.
Na praça, a única evidência
eram os pombos, o ardor
da cal. De repente
o silêncio sacudiu as crinas,
correu para o mar.
Pensei: devíamos morrer assim.
Assim: arder no ar.




SUR


Era verano, había el muro.
En la plaza, la única evidencia
eran las palomas, el ardor
de la cal. De pronto
el silencio sacudió sus crines,
corrió hacia el mar.
Pensé: deberíamos morir así.
Así: arder en el aire.


Eugénio de Andrade, de Todo el oro del día




Sophia de Mello Breyner Andresen

V

Allí vimos la vehemencia de lo visible
La aparición total expuesta entera
Y lo que ni siquiera osáramos soñar
Era lo verdadero


Sophia de Mello Breyner Andresen, de Nocturno mediodía

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Gunnar Ekelöf



La prueba del agua

Entonces me dije:
Los únicos poetas que me interesan
son los que llevan cuidadosamente
con manos nerviosas
un cuenco lleno de sangre
en el que ha caído una gota de leche
o un cuenco lleno de leche
en el que ha caído una gota de sangre...
Ahora ya he visto, ahora quiero ver
el firme asimiento de un cuenco lleno hasta los bordes
de agua de manantial


Gunnar Ekelöf, de En otoño

domingo, 2 de septiembre de 2007

Fanny y Alexander




Fanny y Alexander (1982), Ingmar Bergman

Juan-Eduardo Cirlot - Momento



MOMENTO

Mi cuerpo se pasea por una habitación llena de libros y de espadas y con dos cruces góticas;
sobre mi mesa están Art of the European Iron Age y The Age of Plantagenets and Valois,
aparte de un resumen de la Ars Magna de Lulio.

Las fotografías de Bronwyn están en sus carpetas, como tantas otras cosas que guardo (versos, ideas, citas, fotos).

Si ahora fuera a morir, en esta tarde (son las 6) de finales de mayo de 1971, y lo supiera de antemano, no me conmovería mucho, ni siquiera a causa del poema
"La Quête de Bronwyn" que está en imprenta.

En rigor, no creo en la "otra vida", ni en la reencarnación, ni tengo la dicha (menos aún) de creer que se puede renacer hacia atrás, por ejemplo, en el siglo XI.

Sé que me espera la nada, y como la nada es
inexperimentable, me espera algo no sé dónde ni cómo,
posiblemente ser en cualquier existente como ahora soy en
Juan-Eduardo Cirlot.

Mi cuerpo me estorbaría y desearía la muerte –ah, cómo la desearía– si pudiera
creer en que el alma es algo en sí que se puede alejar
e ir hacia los bosques estelares donde el triángulo invertido
de los ojos y boca de Rosemary Forsyth
me lanzaría de nuevo a la tierra de los hombres, porque en
esta vida no he sabido o no he podido
trascender la condición humana, y el amor ha sido mi
elemento,
aunque fuese un amor hecho de nada, para la nada y
donde nunca.

Estoy oyendo Khamma de Debussy, que, sin ser uno de mis
músicos favoritos (éstos son Scriabin, Schönberg y otros)
no deja de ayudarme cuando estoy triste, que es casi siempre.

Mi tristeza proviene de que me acuerdo demasiado de
Roma y de mis campañas con Lúculo, Pompeyo o Sila,
y de que recuerdo también el brillo dorado de mis mallas
doradas en los tiempos románicos,
y proviene de que nunca pude encontrar a Bronwyn
cuando, entonces, en el siglo XI,
regresé de la capital de Brabante y fui a Frisia en su busca.
Pero, pensándolo bien, mi tristeza es anterior a todo esto,
pues cuando fui en Egipto vendedor caballos,
ya era un hombre conocido como "el triste".

Y es que el ángel, en mí, siempre está a punto de rasgar el
velo del cuerpo,
y el ángel que no se rebeló y luchó contra Lucifer, pero
más tarde
cedió a las hijas de los hombres y se hizo hombre,
ese ángel es el peor de los dragones.

Juan-Eduardo Cirlot, de Poesía, 1974

viernes, 24 de agosto de 2007

William Carlos Williams - Cuadros de Brueghel




LOS CAZADORES EN LA NIEVE


El panorama es el invierno
montañas nevadas
al fondo el retorno

de la caza se acerca la caída de la tarde
por la izquierda
los fornidos cazadores traen

de vuelta la jauría el letrero del mesón
colgando de una
bisagra rota es un ciervo un crucifijo

entre sus astas el helado
patio del mesón está
desierto salvo por la hoguera

enorme que flamea al viento atizada
por mujeres que se agrupan
en torno a la derecha más allá

de la colina hay trazas de patinadores
Brueghel el pintor
preocupado por todo esto escogió

un arbusto azotado por el viento como
primer plano
para completar su pintura


William Carlos Williams, de Cuadros de Brueghel, Lumen 2007

Juan Carlos Mestre - Elogio de la palabra



Esta palabra no ha sido pronunciada contra los dioses,
esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas
ante el vacío, para una multitud que no existe.

Cuando la muerte acabe, la raíz de esta palabra y la hoja
de esta palabra arderán en un bosque que otro fuego consume.

Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad
del árbol único, será consolación en un paisaje lejano.

Como la inmóvil mirada del pájaro ante la ballesta, así
la palabra y la sombra de esa palabra aguardan su permanencia
más allá de la revelación de la muerte.

Sólo el aire, únicamente lo que del aire mismo
transmitimos como testamento de lo nombrado, permanecerá
de nosotros.

La luz, la materia de esta palabra y el ruido de la sombra
de esta palabra.


Juan Carlos Mestre, de La Poesía ha caído en desgracia

domingo, 19 de agosto de 2007

Andrés Trapiello - Salón de pasos perdidos

(...) Y así acaba este año. Algunos años parece que acaban mejor organizados, con enseñanzas morales para todos. Otros, en cambio, parecen darse prisa en recoger los hechos y tirarlos a un baúl, para su posterior clarificación.
Y las cosas acaban sucediendo, por trágicas que nos parezcan en el momento, con la suavidad con la que en una minerva sale al encuentro un papel en blanco y la forma. Se estampa un instante y a continuación se separan para siempre, hecha ya la imprimación. Las tragedias antiguas hacen la literatura de los siglos futuros. Y esta noche, penúltima del año, un siglo y un milenio, rinden cuentas.
Siguen muriéndose en el suelo, como sardinitas, las hojas de los olivos. Pueden verse desde aquí sembradas hasta el confín de los montes. No, ya no intriga el viento, y sólo se oye el agua corriendo por la calleja. Y el agua va y no va a ninguna parte. Dentro de siete meses, cuando todo se haya agostado, soñaremos con el agua que ahora no sabe adónde va, dónde se pierde, sumándose a los regatos que encuentra a su paso.
Nada se interrumpirá. Estos regatos nuestros, los días de nuestras vidas, se juntarán a los de otros, a los de otras vidas. Aquí, allí, dónde. Nada va a interrumpirse nunca, nada acaba nunca, aquí, allí, dónde, y hasta en aquellas tumbas que vimos en Gradefes, las hierbas buenas y malas crecían junto a unas pocas prímulas ateridas de frío. Entre todas celan por un orden beatífico del mundo.


Andres Trapiello, de La cosa en sí

viernes, 17 de agosto de 2007

Carlos Vitale - Unidad de lugar



UNIDAD DE LUGAR


Nada ha cambiado

Sólo el sitio
en que mi cuerpo cae


Carlos Vitale, de Noción de realidad

miércoles, 15 de agosto de 2007

Arquíloco de Paros - Resignación



Corazón, corazón, de irremediables penas agitado,
¡álzate! Rechaza a los enemigos oponiéndoles
el pecho, y en las emboscadas traidoras sostente
con firmeza. Y ni, al vencer, demasiado te ufanes,
ni, vencido, te desplomes a sollozar en casa.
En las alegrías alégrate y en los pesares gime
sin excesos. Advierte el vaivén del destino humano.


Arquíloco de Paros. Fragm.


De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall


Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes o doscientos días
de historia, o de libros
abiertos como heridas abiertas, o de lunas de Jonia y cosas así,
sino sólo beber yedra mala, y zarzas, y erizadas anémonas
parecidas a flores.

Escucha, dime, siempre fue de este modo,
algo falta y hay que ponerle un nombre,
creer en la poesía, y en la intolerancia de la poesía, y decir
niña
o decir nube, adelfa,
sufrimiento,
decir desesperada vena sola, cosas así, casi reliquias, casi lejos.

Y no es únicamente por el órgano tiempo que cesa y no
cesa, por lo crecido, para lo sonriente,
para mi soledad hecha esquina, hecha torre, hecha leve notario,
hecha párvula muerta,
sino porque no hay forma más violenta de alejarse.

Blanca Andreu, de El sueño oscuro, poesía reunida (1980-1989)

lunes, 6 de agosto de 2007

domingo, 5 de agosto de 2007

Friedrich Hölderlin - El archipiélago


Mas desde hace mucho tiempo no hablan
para consuelo de los necesitados los proféticos bosques de Dodona;
mudo está el dios délfico, y solitarios y abandonados se hallan
desde hace mucho tiempo los senderos donde antes,
dulcemente conducido por las esperanzas, subía el hombre
preguntando hacia la ciudad del veraz profeta.
Mas desde lo alto la luz habla todavía hoy a los hombres,
llena de hermosos significados, y la voz del gran tronante
clama: ¿Pensáis en mí? Y las olas entristecidas del dios del mar
resuenan: ¿nunca os acordáis ya de mí, como antaño?

Hölderlin, de El archipiélago

miércoles, 1 de agosto de 2007

César Simón - Vivir también mi sueño


Vivir también mi sueño
en el sueño del mundo,
y estar al aire libre,
en un día de sol, antiguo y lejos.

César Simón, de Una noche en vela

domingo, 29 de julio de 2007

La bromita - Chejov


"El trineo vuela como una bala. El aire hendido golpea en la cara, brama, silba en los oídos, desgarra, pellizca furioso, quiere arrancarnos la cabeza de los hombros. Por la presión del viento faltan las fuerzas para respirar. Parece como si el propio diablo nos hubiera cogido con sus patas y con un aullido nos arrastrase al infierno. Los objetos de alrededor se funden en una larga franja que corre vertiginosamente... ¡Un instante más y parece que vamosa perecer!
–¡La amo a usted, Nadia! –digo a media voz.
El trineo empieza a correr cada vez más y más despacio, el bramido del viento y el chirriar de los patines ya no son tan terribles, la respiración deja de cortarse y, finalmente, estamos abajo. Nádieñka, más muerta que viva. Está pálida, apenas respira... La ayudo a levantarse."

Antón P. Chéjov, fragmento del cuento "La bromita"

viernes, 27 de julio de 2007

Tristram Shandy - Tráiler




Tristram Shandy (A cock and bull story)(2005), de Michael Winterbottom

lunes, 23 de julio de 2007

sábado, 21 de julio de 2007

Juan-Eduardo Cirlot



Son los restos del hierro entremezclados.
Son signos, huesos, llamas
que persisten en láminas de piedra.

Olas entrelazadas, alas,
azules espirales, cruces.

Las ruinas de las runas en silencio.


Juan-Eduardo Cirlot, de Un poema del siglo VIII

Suelta mi manso, mayoral extraño



Suelta mi manso, mayoral extraño,
pues otro tienes de tu igual decoro,
deja la prenda que en el alma adoro,
perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila de labrado estaño,
y no le engañen tus collares de oro;
toma en albricias este blanco toro,
que a las primeras hierbas cumple un año.

Si pides señas, tiene el vellocino
pardo encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.

Si piensas que no soy su dueño, Alcino,
suelta, y verasle si a mi choza viene,
que aún tienen sal las manos de su dueño.



Lope de Vega (1562-1635)