domingo, 27 de junio de 2010

Friedrich Nietzsche - De la muerte voluntaria






–Mueren muchos demasiado tarde y algunos mueren demasiado pronto. "¡Morir a tiempo!", es una doctrina que todavía resuena extraña en muchos oídos. Morir a tiempo: he aquí lo que enseña Zaratustra. Cierto es que quien nunca vivió a tiempo no sabría morir a tiempo. ¡Que no nazca nunca!: he aquí lo que yo aconsejaría a los superfluos. Pero, hasta los superfluos se hacen los importantes con su muerte, y hasta la nuez más hueca pretende ser cascada. Todos conceden importancia a la muerte. Pero para ellos la muerte no es todavía una fiesta. Los hombres no saben nada todavía de cómo se consagran las más bellas fiestas. Yo os muestro la muerte que consagra, la muerte que es un aguijón y una promesa para los vivientes. Quien se realiza enteramente muere de su muerte, victorioso, triunfante, rodeado de los que esperan y prometen.

Friedrich Nietzsche, Así hablaba Zaratustra, Edaf, trad. Carlos Vergara

4 comentarios:

Ramón Monedero dijo...

Madre mía, Nietzsche para empezar el verano...! Casi me da miedo preguntar; ¿qué tal te va?

Durandarte dijo...

Hola, Ramón. Contra lo que pueda parecer, va todo razonablemente bien. Para contrarrestar el tono grave de la entrada, coloco a continuación la de una película deliciosa (sin almíbar) que descubrí anoche, de los grandes Powell y Pressburger.

Un saludo, y muchas gracias por el interés.

Laura dijo...

Bellísimo el sentido de la voluntad de vida en la muerte de quien NO PUEDE más...

Una selección muy puntual.
Saludos

Durandarte dijo...

La tarea más difícil. La única. Si para Epicuro la muerte no existía, aquí, sin embargo, es consagración de voluntad.

Gracias por tu comentario, Laura.

Saludos