miércoles, 9 de marzo de 2011

Hic sunt dracones




















Todos los dragones de nuestra vida tal vez sean princesas que solo esperan vernos un día, hermosos y atrevidos. Tal vez todo lo terrible no sea, en rigor, sino lo inerme, lo que requiere nuestra ayuda.

R. M. Rilke, Cartas a un joven poeta

4 comentarios:

ana dijo...

Durandarte, haces bien en comenzar con la advertencia cartográfica ante este territorio poblado de belleza, me has dejado temblando ante el umbral de lo terrible. Un ángel me ha llevado repentinamente hacía su corazón , apenas lo soporto.(Como ves, me quedé sin palabras. Rilke me ha prestado las suyas)
Gracias siempre,
anamaría

karmen blázquez dijo...

Buenísima "dracontiada", querido Durandarte, y las palabras de Rilke tan idóneas como bellas, recogen del humus, hurgan en el símbolo, lo desencajan, y me atrevo a decir que lo "esclarecen"

Salud Os
k

Durandarte dijo...

Ana, gracias a ti. Rescataste la vía que transcurre de Uccello a Rilke.

Saludos

Durandarte dijo...

Creo que así es, Karmen. Parafraseando torpemente a Bataille, la oscuridad del símbolo sólo sería el fulgor de su significado.

Saludos