sábado, 30 de junio de 2012

Miguel Veyrat - Guarida de estrellas, X






Obediente el ciego escriba
anota que mandaste
atar tu cuerpo taponando
con cera la mente de los tuyos
y recibir en solitario
la caricia del sentido: ¿Cómo
pudiste vivir con tal secreto? El
prudente Homero nos mintió
pues nadie podría amarte
ni esperarte –delatado
entre las mañas y el loto, lúcido
y loco en tu postrera huida
hacia adelante. Más tarde
cuando el Viejo Capitán
se hizo cargo del viaje
y zarpaste presto hacia el vacío
pudo verse que mantenías –entre
dos rojas heridas, el latir
de la canción robada. Siglos
después un fiel amor –uno
de los nuestros, te hundiría
para siempre en el círculo octavo
del Infierno.

Miguel Veyrat, en http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/miguelveyrat/


6 comentarios:

Miguel Veyrat dijo...

Gracias por publicar mi poema y por tu sensibilidad. "Instrucciones para amanecer" es uno de mis libros favoritos. Un abrazo.

Durandarte dijo...

Hasta hace poco no conocía su poesía. Quedé deslumbrado por la lucidez de su canto, por cómo interpela al misterio.

Muchas gracias por su comentario y por su poesía.

Un abrazo.

Miguel Veyrat dijo...

Entonces, querido amigo, esta reseña aparecida hoy mismo, 10 de julio de 2012, te podrá interesar. Y gracias de nuevo por la profundidad de tu lectura: http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=4468

Durandarte dijo...

Aunque aún no tengo su último libro, me parece una reseña magnífica a la hora de trasmitir lo que creo que conforma el espíritu de su poesía.

Muchas gracias por el enlace y por su atención.

Un abrazo.

ana dijo...

Me ha encantado este poema, Durandarte! qué magnífica y sutil incursión en el misterio de Ulises, tan sutil que somos uno atado al mástil, la misma lucidez y la locura, las mismas heridas flanquean la canción robada.
Me trajo algún destello de M. Yourcenar en Fuegos, cuando nos precipita en la humanidad del mito.
No conocía al poeta, Gracias por traerlo, siempre con tu delicadeza en la escogencia.
un fuerte abrazo

Durandarte dijo...

Hola, Ana. Para mí ha sido un feliz descubrimiento. En cuanto al poema, una maravilla; el astuto Ulises, siempre en fuga, con la canción-secreto palpitándole.
Un fuerte abrazo, amiga.