viernes, 22 de abril de 2011

Charles Simic







La ciudad había caído. Acabamos en la ventana de una casa
llevada por un loco. La puesta de sol brillaba sobre
algunas máquinas de desperdicio abandonadas. "Recuerdo",
dijo alguien, "cómo en los viejos tiempos uno podía convertir
a un lobo en un hombre y luego hablar de ello tanto como quisiera".




Charles Simic, de El mundo no se acaba y otros poemas, trad. Mario Lucarda, DVD ediciones

3 comentarios:

ana dijo...

Ese sol sobre las ruinas, cuántas veces perderse en esa ciudad, cuántos lobos...

saludos,
anamaría

Durandarte dijo...

Añoranza de una ciudad donde nunca vivimos, de unos hombres que hubieran sido lobos.

Saludos, anamaría

ana dijo...

Felices los que nunca han vivido en una ciudad caída, y más felices aún los que no la llevan dentro...con tanto lobo convertido en hombre