sábado, 28 de mayo de 2011

Gregory Corso - Mis manos son una ciudad







Mis manos son una ciudad, una lira
Y mis manos están ardiendo
Y mi madre toca Corelli
     mientras mis manos arden.



My hands are a city, a lyre
And my hands are afire
And my mother plays Corelli
       while my hands burn


Gregory Corso, en Gasolina y otros poemas, trad. Diego A. Manrique, Producciones Editoriales, 1980

6 comentarios:

ana dijo...

Tengo una debilidad por Corso, siempre me deja la sospecha de que en ese duro personaje en llamas, detrás de la Little Italy y de las prisiones, existe un ser exquisito y delicado como un cuadro de Uccello o una sonata de Corelli.
Gracias por esas manos
anamaría

Durandarte dijo...

Beat con exceso biográfico. Su poesía se sobrepone a ello y lo utiliza como palanca.

Gracias, anamaría

ana dijo...

Esa es siempre la cuestión,su poesía se sobrepone al exceso biográfico y emerge a su pesar, o el exceso es alimento de su poesía...por lo pronto, me parece que los versos que pusiste son propiamente excesos poéticos.
Saludos en exceso afectuosos
anamaría

Durandarte dijo...

Valéry nos advertía sobre la percepción historicista y biográfica: "(...) Lo más imporante -el acto mismo de la Musas- es independiente de las aventuras, del género de vida, de los incidentes y de todo lo que puede figurar en una biografía".

¿Deberé pensar en Villon sin la proximidad de la horca?

Saludos afectuosos, anamaría

ana dijo...

Las musas serán independientes de la historia y demás vicisitudes personales y sociales, sin embargo, las cualidades del vino están siempre unidas al terreno, la altitud,
latitud, la luz, la madera,la textura del aire,el color del cielo,etc, etc

Villon es un buen ejemplo, un beat adelantado,sin la horca sería otro poeta, pero siempre poeta, tal vez...
El misterio de la poesía es inagotable, recordando a Francois:

"conozco la ficha que se cuenta y suma;
reconozco la visión y el sueño;
conozco el pecado de los bohemios;
conozco el poder de Roma;
conozco todo, excepto a mí mismo."

un abrazo,
amh

Durandarte dijo...

Imposible estar en el secreto. Al menos en mi caso, solo intuiciones que se desmontan con facilidad ante tu hermosa metáfora vinícola.
Un día uno se levanta formalista y se acuesta historicista.

El verso de Villon es un aldabonazo.

Un abrazo, anamaría