sábado, 1 de octubre de 2011

Milorad Pavic - Diccionario jázaro

                                 
                              
                                     
                                  
                                    

CAZADORES DE SUEÑOS - Secta de sacerdotes jázaros cuya protectora era la princesa Ateh. Eran capaces de leer los sueños de los demás, habitarlos como si estuvieran en su propia casa y, recorriéndolos, cazar la presa indicada: un hombre, un objeto o un animal. Se ha conservado el escrito de uno de los más antiguos cazadores de sueños, que dice: "Estamos en los sueños como peces en el agua. De vez en cuando salimos de los sueños, rozamos con la mirada a la gente que recorre las orillas, pero enseguida volvemos a sumergirnos agitados, ya que sólo en las profundidades nos sentimos bien. En los breves instantes de estas emersiones advertimos en tierra firme un extraño ser, más lento que nosotros, acostumbrado a respirar de manera distinta de la nuestra y pegado a aquella tierra firme con todo su peso, y además privado del placer en el que nosotros vivimos como si fuese nuestro propio cuerpo. Porque aquí abajo placer y cuerpo son inseparables, son una misma cosa. También ese individuo que vive fuera es nosotros, pero dentro de un millón de años, y entre nosotros y él, además de los años, hay la terrible desgracia que ha separado el cuerpo del placer..."
Uno de los más célebres lectores de sueños se llamaba, según la leyenda, Muqaddasi al Safer. Él alcanzó a penetrar en la más abisal profundidad del misterio, llegó a domesticar peces en los sueños de los otros, a abrir puertas, a nadar a una profundidad nunca antes alcanzada por nadie, hasta llegar a Dios, pues en el fondo de todo sueño se encuentra Dios. Y justo en ese momento le sucedió que nunca más pudo leer los sueños. Durante mucho tiempo pensó que había alcanzado la cúspide y que era imposible ir más allá en esa práctica mística. Para quien descubre que ha llegado al final del camino, éste se vuelve inútil y de hecho se niega. (...)

Milorad Pavic, Diccionario jázaro, Anagrama, 1989

6 comentarios:

karmen blázquez dijo...

...y esto de qué me suena, de qué me suena,... hasta que caí, que hace tiempo ya, en FS, no sé cómo salió lo de este tan misterioso libro, o así lo recuerdo yo, y tú, querido Durandarte,nos explicaste lo de los Jázaros y esas características del misterioso libro, y su casi imposibilidad de encontrarlo en librerías.Y sin embargo me ha desencantado un poco, aunque hay una reflexión que me parece interesante:"y pegado a aquella tierra firme con todo su peso", ciertamente que en el agua y en el líquido amniótico, o fuera de la atmósfera terrestre, es donde podemos "evitar" la Gravedad, esa misteriosa fuerza que forma a su capricho todo lo que atrapa en sus dominios.Pero en mi opinión no supera en fantasía a Las mil y una noches. He de comprobar también si es pre-Borges o post, pues entonces no tendría tanto mérito. Muchas gracias por este aporte de un libro "raro", del cual me había hecho otra idea,

abrazo
k

Durandarte dijo...

Hola, Karmen. Es posible que en aquellos tiempos de FS mencionara el libro. Hace un par de días tropecé con él y me extrañó no haberlo traído aún hasta aquí. Me sigue gustando, y creo que su valor va más allá de su originalidad, pues "Rayuela", "La vida, instrucciones de uso", Borges y tantos otros vienen a la memoria cuando enfrentamos una narración metaliteraria, fragmentada o mezclada. Sin embargo, no la veo como cliché exótico y vanguardista, sino como literatura sugestiva y ambiciosa.

Un fuerte abrazo.

ana dijo...

Al principio pensé que estaba leyendo a Borges y que Mirolad era el mismo Borges, como lo fue Bustos Domecq. Imposible no pensar en él mientras se lee este texto o , como bien apuntas, en Cortázar, o en Calvino, o en Bioy Casares, o en Bradbury, o en las Mil y una Noches, o… en fin, para seguir con Borges y recordándolo en el último párrafo de Los teólogos, ante la tesis de la imposible confusión de Dios, concluye que para la insondable divinidad Aureliano y Juan de Panonia son una sola persona, en este caso existe una única literatura que traspasa lo literario y une a todos estos escritores y los hace ser el único escritor que retorna a los misterios circulares de lo humano, e texto los escribe o los sueña...

Durandarte dijo...

Hola, Ana. Desde siempre se ha sentido curiosidad por ese espíritu que atraviesa literatura y literaturas; algunos creyeron atraparlo en el término "literariedad". Yo no estoy seguro de que lo consiguieran. Quizá se trate sólo de un juego, nada grave, solo que a algunos les va la vida (y se les va la vida) en ello.
Abrazo oceánico.

Moisés dijo...

Hola a todos, soy hombre, apenas compré este libro, sin embargo cometí el craso error de elegir (sin querer)
la versión Femenina y no la que me corresponde, existe gran diferencia en leer entre la versión Masculina y Femenina?

Durandarte dijo...

Moisés, creo que apenas hay unas líneas de diferencia.

Saludos.