sábado, 22 de enero de 2011

Friedrich Nietzsche - El peso más grande







¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: "Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo"? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esa forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: "Tú eres dios y jamás oí nada más divino"? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa!: "¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?" pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y la a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?"

Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia

4 comentarios:

ana dijo...

"Parece una broma, pero somos inmortales..." dice Cortázar, en su cuento La Flor Amarilla. Esta intuición de que todo es un retorno, y todos retornamos, la misma vida que nos muerde, la dicha o la desgracia, es atroz,precisamente con esa misma eternidad de los gatos o la Rosa...

Durandarte dijo...

Como Cortázar, los gatos y la Rosa tienen noticia de ello. No hay más que observarlos.

Inspiradísimo tu comentario.

Saludos

José dijo...

No conocía el relato de Cortazar. Gracias por descubrírmelo.

Durandarte dijo...

Gracias por tu lectura, José.