sábado, 23 de mayo de 2009

Rafael Cadenas - El espectro






(1)

Tú no estás
cuando la mirada se posa
en una piedra, un rostro, un pájaro,

en esa suspensión
sin espera,

en ese estar
intenso,

en ese claro
al margen de la comedia.

Apareces después
con tu triste cortejo.


(3)

Cuando él se marcha
su lugar lo ocupa
un sosiego.

Hoguera donde ya no hay nombres
sino presencias.


(14)

Vida,
conviértenos,
disuélvenos en un nuevo estilo,
haz de nuestra respiración el fuello absoluto.


(16)

El país adonde no llegaremos
se extiende
a mano.

Nada se interpone,
pero como viajeros ricos
hemos alargado el trayecto.


(18)


que si no llego a ser nadie
habré perdido mi vida.


Rafael Cadenas, en Antología, Visor

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay caminos de arena, que tienen escritos dos nombres y los aludidos se demoran en el trayecto, no porque les sobre nada, simplemente se trata de una especie de oportunidad por si el viento al igual que el mar quisiera borrar los nombres, por si la vida retrocede ante lo inevitable, una especie de oportunidad, de margen.
Dos personas pueden sentirse en paz ante una despedida ¿eso significa menos de algo? desde mi punto de vista no. Cuando dos vidas se cruzan sin haberse soñado antes los dueños se sorprenden, en ocasiones te planteas si conviene dejar el billar para nada, para lo mismo que ven los de la mesa, creo que esa es la apuesta, si solo ve la puesta en escena verá a la actiz, no verá a la persona; cierto que también ella podría utilizar la mesa como escenario para un único espectador...quién lo sabe

Besos

Anónimo dijo...

Y ahora la profecía. Sé que ambos llegarán a compartir tiempo puesto que el deseo fundirá el triste metal que marca las esperas.

+ bsos