domingo, 27 de junio de 2010
Friedrich Nietzsche - De la muerte voluntaria
–Mueren muchos demasiado tarde y algunos mueren demasiado pronto. "¡Morir a tiempo!", es una doctrina que todavía resuena extraña en muchos oídos. Morir a tiempo: he aquí lo que enseña Zaratustra. Cierto es que quien nunca vivió a tiempo no sabría morir a tiempo. ¡Que no nazca nunca!: he aquí lo que yo aconsejaría a los superfluos. Pero, hasta los superfluos se hacen los importantes con su muerte, y hasta la nuez más hueca pretende ser cascada. Todos conceden importancia a la muerte. Pero para ellos la muerte no es todavía una fiesta. Los hombres no saben nada todavía de cómo se consagran las más bellas fiestas. Yo os muestro la muerte que consagra, la muerte que es un aguijón y una promesa para los vivientes. Quien se realiza enteramente muere de su muerte, victorioso, triunfante, rodeado de los que esperan y prometen.
Friedrich Nietzsche, Así hablaba Zaratustra, Edaf, trad. Carlos Vergara
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domingo, 20 de junio de 2010
Antonio Lucas - El último horizonte
No nace de la luz este cuerpo. No tiene su invierno en la muerte. No hace surco al andar. No lo conoces. En él no hay trance ni fractura, tan sólo una edad que era mi edad inflamando el aire, o esa percusión sanguínea de lo desposeído, o ese paisaje extremado cuando el amor se pone en pie como un metal irremediable. Debajo de la noche asedia una simiente oscura y allí nos reunimos, en los pueblos sumergidos de la sangre, en las plazas del destierro y del azufre, en los varales del frío, a la orilla de un fuego que se encalma pues de origen ya perdió la eternidad y sólo se presiente puro esmalte de cenizas. Es el otro la de la Estigia y en ella entras junto al cuerpo aquel que fuiste, cayendo el tiempo todo sin palabras. Hermoso el pífano de llanto que os recibe bajo el hambre de los siglos. Escupid ahora el cobre de las bocas, que el cáncer de la usura llega (sobre todo) al último extravío. Tomad de alma la niebla. Despojaos del corazón. Sois una larga madrugada sin hechizo, barro mudo y acordes de temblor. De qué sirve la vida si no es para abonar este camino volcado como el sueño hacia la gloria del abismo.
Antonio Lucas, Los mundos contrarios, Visor
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sábado, 19 de junio de 2010
Samuel Barber - Adagio para cuerda
Samuel Barber, Adagio para cuerda, op. 11.
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domingo, 13 de junio de 2010
We have had too much consecration,
too little affirmation,
too much: but this, this, this
has been proved heretical,
too little: I know, I feel
the meaning that words hide;
they are anagrams, cryptograms,
little boxes, conditioned
to hatch butterflies...
Hemos recibido demasiados dogmas
y muy pocas garantías,
demasiados: mas no se ha demostrado
lo suficiente que esto, esto, esto
es herejía: sé, y siento
el significado que ocultan las palabras;
son anagramas, criptogramas,
pequeños estuches, adecuados
para incubar mariposas...
Hilda Doolittle, Trilogía, Lumen
Trad. Natalia Carbajosa
miércoles, 9 de junio de 2010
Marcel Schwob - El libro de Monelle
(...) Sé olvidadizo de todo.
Con un punzón acerado te ocuparás de matar pacientemente tus recuerdos, tal como el antiguo emperador mataba las moscas.
No hagas durar tu felicidad por el recuerdo hasta el porvenir.
No te acuerdes y no preveas.
No digas: trabajo para adquirir; trabajo para olvidar. Sé olvidadizo de la adquisición y del trabajo.
Álzate contra todo trabajo; contra toda actividad que exceda el momento, álzate.
Que tu marcha no vaya de un lado a otro; porque no existe tal cosa; pero que cada uno de tus pasos sea una proyección restablecida.
Borrarás con tu pie izquierdo la huella de tu pie derecho.
Desconócete a ti mismo.
No te preocupes por tu libertad: olvídate de ti mismo.
Y Monelle dijo: Te hablaré de mis palabras.
Las palabras son palabras mientras son dichas.
Las palabras conservadas están muertas y producen pestilencia.
Escucha mis palabras habladas y no actúes de acuerdo con mis palabras escritas.
Después de hablar así en el páramo, Monelle calló y se puso triste: porque debía sumirse otra vez en la noche.
Y de lejos me dijo: Olvídame y te seré restituida.
Miré por la planicie, y vi alzarse a las hermanas de Monelle.
Marcel Schwob, El libro de Monelle
http://bibliotecaignoria.blogspot.com/
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lunes, 31 de mayo de 2010
Idea Vilariño
Alzar los ojos
al misterio abismal de las estrella
que será a no dudarlo
algo tan sucio
tan mezquino y tan sucio
como esto.
Idea Vilariño, Poesía completa, Lumen
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viernes, 21 de mayo de 2010
E poi si alzò - José-Miguel Ullán
Acaso Dios se mueva a destiempo
entre almenas, morada
idea,
y no te pille propicia, carne,
para cortarte
el reflejo de la respiración.
José-Miguel Ullán, Ondulaciones (1968-2007), Galaxia Gutenberg
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domingo, 16 de mayo de 2010
Sin novedad en el frente (1930)
Sin novedad en el frente. All quiet on the western front (1930), Lewis Milestone
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sábado, 8 de mayo de 2010
Roberto Juarroz
Una escritura que soporte la intemperie,
que se pueda leer bajo el sol o la lluvia,
bajo el grito o la noche,
bajo el tiempo desnudo.
Una escritura que soporte lo infinito,
las grietas que se reparten como el polen,
la lectura sin piedad de los dioses,
la lectura iletrada del desierto.
Una escritura que resista
la intemperie total.
Una escritura que se pueda leer
hasta en la muerte.
Roberto Juarroz, Poesía vertical, Visor
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domingo, 2 de mayo de 2010
Las diabólicas - H.G. Clouzot (spoiler)
H.G. Clouzot, Las diabólicas (1955)
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domingo, 25 de abril de 2010
Ted Hughes - El jaguar
The apes yawn and adore their fleas in the sun.
The parrots shiek as if they were on fire, or strut
Like cheap tarts to attract the stroller with the nut.
Fatigue with indolence, tiguer and lion
Lie still as the sun. The boa-constrictor's coil
Is a fossil. Cage after cage seems empty, or
Stinks of sleepers from the breathing straw.
It might be painted on a nursery wall.
But who runs like the rest past hese arrives
At a cage where the crowd stands, stares, mesmerized,
As a child at a dream, at a jaguar hurrying enraged
Through prison darness afther the drills of his eyes
On a short fierce fuse. Not in boredom -
The eye satisfied to be blind in fire,
By the bang of blood in the brain deaf the car -
He spins from the bars, but there's no cage to him
More that to the visionary his cell:
His stride is wildernesses of freedom:
The world rolls under the long thrust of his heel.
Over the cage fllor the horizons come.
Hughes Ted, El azor y el páramo, trad. Xoán Abeleira, Bartleby Ediciones
Los monos bostezan y adoran sus pulgas bajo el sol.
Los loros chillan como si ardiesesn, o se contonean
Como fulanas para que el paseante les dé una nuez.
Cansados de pura indolencia, el tigre y el león
Yacen quietos como el sol. La cola de la boa es un fósil.
Una tras otra, las jaulas parecen vacías, o bien
Cargadas del hedor que rezuma la paja de los que duermen.
Una escena ideal para decorar la pared de una guardería.
Pero, una vez pasadas éstas, quien corre como los demás llega
A otra jaula donde la multitud se detiene, observa hipnotizada,
Igual que un niño un sueño, un jaguar circulando rabioso
Por la oscuridad de su prisión, taladrándola con sus ojos.
A punto de estallar. No aburrido -
La mirada satisfecha de que el ardor la ciegue,
Los oídos ensordecidos por el estruendo de la sangre en su cerebro -
Gira junto a los barrotes, aunque no hay jaula que pueda con él
Como no hay celda que aprese al visionario:
Su zancada es el páramo de la libertad:
El mundo rueda bajo el largo impulso de su talón
Que allega los horizontes al suelo de su jaula.
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sábado, 17 de abril de 2010
Mark Strand - Un trozo de la tormenta
For Sharon Horvath
From the shadow of domes in the city of domes,
A snowflake, a blizzard of one, weightless, entered your room
And made its way to the arm of the chair shere you, looking up
Form your book, saw it the moment it landed. That's all
There was to it. No more than a solemn waking
To brevity, to the lifting and falling away of attention, swiftly,
A time between times, a flowerless funeral. No mere than that
Except for the feeling that this piece of the storm,
Wich turned into nothing before your eyes, would come back,
That someone years hence, sitting as you are now, might say:
"It's time. The air is ready. The sky has an opening."
Desde la sombra de las cúpulas en la ciudad de las cúpulas,
Un copo de nieve, una tormenta de uno, ingrávido, entró en tu habitación
Y se abrió camino hasta el brazo del sillón donde tú, al levantar la mirada
Del libro, lo viste cuando aterrizó. Eso fue
Lo que ocurrió. Nada más que un solemne despertar
A la brevedad, al subir y bajar de la atención, rápidamente,
Un tiempo entre tiempos, un funeral sin flores. Nada más que eso
Excepto por la sensación de que este trozo de tormenta,
Que se convirtió en nada ante tus ojos, volverá;
Que alguien dentro de muchos años, sentado como tú ahora, dirá:
"Ha llegado la hora. El aire está preparado. Hay un claro en el cielo".
Mark Strand, Tormenta de uno. Poemas, Visor
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Jaime Gil de Biedma - Retrato del artista
María Zambrano, que estuvo tres años tuberculosa, me felicita y dice que siempre creyó en mi buena estrella. Yo empiezo a creer. Es una lástima que el descubrimiento de los antibióticos me haya recortado este período de vida ancha y larga hasta dejármelo en tres meses. ¿Imaginas qué cosas uno debe llegar a hacer, siguiendo esta vida tres años? Yo creo que para los poetas antiguos tener un mecenas era seguramente algo así.
Jaime Gil de Biedma, Retrato del artista en 1956, Poesía y prosa, Galaxia Gutenberg
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sábado, 10 de abril de 2010
Milan Rúfus - Destino
La cabeza vendada
de Guillaume Apollinarie
inventa un poema.
Olvidados del cuerpo
te seguíamos, destino.
Y la espina en la planta del pie
no la sentíamos. El callo en la palma de la mano
formaba parte de ella como un sexto dedo, y sin él
no era nuestra.
Así se enrosca el cuerpo,
se adapta. Como una herradura
nos doblan a medida
de lo inaprensible.
Y nosotros lo pedimos.
August Renoir
se amarra al pincel:
un instante más, Señor,
átanos aunque sea a la cola
del caballo de Troya.
Milan Rúfus, de Campanas, trad. Alejandro Hermida, La Poesía, señor hidalgo
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domingo, 4 de abril de 2010
Edmond Jabès
Il y a, en nous, une parole plus forte que toutes les autres -plus personnelle aussi.
Parole de solitude et de certitude, si enfouie dans sa nuit, qu'elle est à peine audible à soi-même.
Parole du refus mais, également, de l'engagement absolu, forgeant ses liens de silence dans l'abyssale silence du lien.
Cette parole ne se partage pas. Elle s'immole.
Muy pronto me encontré ante lo incomprensible, lo impensable, la muerte.
Desde ese instante supe que nada, aquí abajo, era compartible, porque nada nos pertenece...
Hay en nosotros una palabra más fuerte que todas las demás -más personal también.
Palabra de soledad y de certeza, tan sumergida en su noche que apenas a sí misma se hace audible.
Palabra del rechazo pero, igualmente, del compromiso absoluto, que forja sus vínculos de silencio en el silencio abisal del vínculo.
Esa palabra no se comparte. Se inmola.
Edmond Jabès, de Cuaderno de versiones, trad. José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg
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Alicia en el país de las maravillas
Cecil Hepworth y Percy Stow, Alicia en el país de las maravillas (1903)
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sábado, 27 de marzo de 2010
Le locataire (El quimérico inquilino) - Roman Polanski
Roman Polanski, Le locataire (1976)
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Fahrenheit 451
Mientras andaban, Montag fue escrutando un rostro tras de otro.
-No juzgue un libro por su sobrecubierta -dijo alguien.
Y todos rieron silenciosamente, mientras se movían río abajo.
Ray Bradbury, Fahrenheit 451, Plaza & Janés
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sábado, 20 de marzo de 2010
' Antara - La muerte, la aguada
El tiempo ha pasado sobre los restos del campamento
entre al-Lakin y al-Harmal.
Me detuve en su recinto, perplejo, interrogando a las moradas
como hacen los que no han olvidado.
Abandonadas por sus habitantes,
con ellas han jugado las lluvias y los vientos destructores
y en los rincones ennegrecidos ha crecido la yerba.
Son tus lágrimas las que resbalan sobre el palanquín
o es el llanto de una paloma en la enramada?
Ella se precipitó al hacerme temer la muerte
como si la muerte pudiera no alcanzarme.
Y le contesté: la muerte es una aguada
en la que acabaremos todos por beber.
Guarda tu temor. No te diré que no,
pero debes saber que soy un hombre
que morirá si un día no le matan.
'Antara, de La poesía árabe clásica, trad. Josefina Veglison Elías de Molins, Hiperión
sábado, 13 de marzo de 2010
Robert Walser - Jakob von Gunten
Yo, por ejemplo, estoy convencido de que Peter cosechará éxitos francamente escandalosos en la vida, y, cosa extraña, se los deseo. Más aún: tengo la sensación -una sensación muy confortable, punzante y placentera- de que algún día me tocará en suerte un amo, un patrón o un jefe igual a ese futuro Peter, pues los tontos como él están hechos para llegar lejos, para escalar, vivir bien y mandar, mientras que quienes, como yo, son en cierto sentido inteligentes, han de tolerar que sus propios talentos florezcan y se marchiten al servicio de otros. Yo, yo seré algo muy humilde y pequeño. La intuición que me lo dice tiene valor de hecho consumado e intangible. Dios mío, ¿cómo es que aún conservo tantísimo valor para vivir? ¿Qué me pasa? A menudo siento miedo de mí mismo, pero me dura poco. No, no; confío en mí. Aunque ¿no es esto francamente divertido?
Robert Walser, Jakob von Gunten, Siruela
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sábado, 6 de marzo de 2010
Muerte de don Beltrán
En los campos de Alventosa
mataron a don Beltrán,
nunca lo echaron de menos
hasta los puertos pasar.
Siete veces echan suertes
quién lo volverá a buscar,
todas siete le cupieron
al buen viejo de su padre;
las tres fueron por malicia
y las cuatro por maldad.
Vuelve riendas al caballo
y vuélveselo a buscar,
de noche por el camino,
de día por jaral.
Por la matanza va el viejo,
por la matanza adelante;
los brazos lleva cansados
de los muertos rodear,
no hallaba al que busca,
ni menos la su señal;
vido todos los franceses
y no vido a don Beltrán.
Maldiciendo iba el vino,
maldiciendo iba el pan,
el que comían los moros,
que no el de la cristiandad;
maldiciendo iba el árbol
que solo en el campo nace,
que todas las aves del cielo
allí se vienen a asentar,
que ni de rama ni de hoja
no le dejaban gozar;
maldiciendo iba el caballero
que cabalgaba sin paje:
si se le cae la lanza
no tiene quien se la alce,
y si se le cae la espuela
no tiene quién se la calce;
maldiciendo iba la mujer
que tan sólo un hijo para:
si enemigos se lo matan
no tiene quién lo vengar.
A la entrada de un puerto,
saliendo de un arenal,
vido en esto estar un moro
que velaba en un adarve;
hablole en algarabía,
como aquel que bien la sabe:
-Por Dios te ruego, el moro,
me digas una verdad:
caballero de armas blancas
si lo viste acá pasar,
y si tú lo tienes preso,
a oro te lo pesarán,
y si tú lo tienes muerto
désmelo para enterrar,
pues que el cuerpo sin el alma
sólo un dinero no vale.
-Ese caballero, amigo,
dime tú qué señas trae.
-Blancas armas son las suyas
y el caballero es alazán,
en el carrillo derecho
él tenía una señal,
que siendo niño pequeño
se la hizo un gavilán.
-Aquel caballero, amigo,
muerto está en aquel pradal;
las piernas tiene en el agua,
y el cuerpo en el arenal;
siete lanzadas tenía
desde el hombro al carcañal
y otras tanta el caballo
desde la chincha al pretal.
No le des culpa al caballo,
que no se la puedes dar,
siete veces lo sacó
sin herida y sin señal,
y otras tantas lo volvió
con ganas de pelear.
Romancero, edición de Alejandro González Segura, Alianza Editorial
viernes, 26 de febrero de 2010
In the mood for love - Wong Kar-Wai
Wong Kar-Wai, In the mood for love (Deseando amar), 2000
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Peire Vidal - Había dejado de cantar - Razó
Peire Vidal se apenó mucho y se entregó a gran tristeza por la muerte del buen conde Raimon de Tolosa. Y se vistió de negro y cortó las colas y las orejas a todos sus caballos, y a sí mismo y a todos sus servidores hizo afeitar los cabellos de la cabeza, pero no se hicieron cortar las barbas ni las uñas. Mucho tiempo fue a guisa de hombre loco y doliente(...) Y él amaba a la Loba de Puegnautier y a mi señora Estefanía, que era de Cerdaña (...) La Loba era de Carcasés, y Peire Vidal se hacía llamar Lobo por ella y llevaba armas de lobo. Y en la montaña de Cabaret se hizo perseguir por los pastores con los mastines y con los lebreles, como se hace con el lobo. Y se vistió una piel de lobo para dar a entender a los pastores y a los perros que él era lobo(...)
Peire Vidal, de La poesía de los trovadores, Martín de Riquer e Isabel de Riquer, Espasa
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sábado, 20 de febrero de 2010
Ibn al-Rumi - Coincidencia
Mi ojo, cuando miras, es el talón de Aquiles de tu ojo
y tu mirada es la flecha mortal.
Lo asombroso es que signifique lo mismo
en ti flecha y en mí talón.
Ibn al-Rumi, de La poesía árabe clásica, Hiperión
Trad. Josefina Veglison Elías de Molins
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Henri Michaux - Costumbres de los dioses
Allá los dioses todavía acostumbran respetar el pacto que los une a la tierra.
Desdichado el hombre impulsivo, interesado o cruel que no pudo resistir la tentación de matar una criatura del bosque.
Cuando el animal es aniquilado, los dioses piadosos le conceden el don del habla a los suyos a fin de que puedan acusar al asesino y sostener la acusación durante el juicio.
Por cierto, el cazador no escapará fácilmente -pues cada animal tiene una familia numerosa y todos hablarán.
Tras el juicio, los animales pierden el habla y se dispesan con sencillez.
Henri Michaux, Antología poética 1927-1986, Adriana Hidalgo editora
Trad. Silvio Mattoni
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sábado, 13 de febrero de 2010
Henri Michaux
Los funerales tendrían que ser en los pantanos. Parece justo que los vivos que acompañan al muerto también lo pasen mal.
Henri Michaux, citado en La casa roja, Juan Carlos Mestre
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Gregory Corso - Uccello
Ellos nunca morirán en ese campo de batalla
ni las sombras de los lobos reclutarán sus tesoros como
novias del trigo en todos los horizontes esperando allí
para consumir el fin de la batalla
no habrá ningún muerto que ponga tensos sus vientres
flojos ningún montón de tiesos caballos en los que
enrojecer sus ojos brillantes o aumentar su comedura de muertos.
Antes vagarían enfurecidos y hambrientos con lenguas
dementes que creer que en ese campo ningún hombre pudo morir.
Nunca morirán aquellos que luchan tan abrazados
aliento con aliento, el ojo reconociendo al ojo, imposible
morir o moverse, ninguna luz se filtra, ningún brazo con maza,
nada más que un caballo resoplando contra otro, escudo
brillante sobre escudo, todos iluminados
por el afilado rayo de un ojo bajo un yelmo.
¡Y aquellos pendones! Lo bastante airados para echar a volar
sus insignias de una parte a otra del cielo que han borrado.
Podría imaginarse que pintó sus ejércitos junto a los ríos
más fríos que tenías filas de calaveras de acero brillando en la oscuridad.
Pensarías que es imposible que un hombre muera
la boca de cada combatiente es un castillo de canción
cada puño de acero un gong soñador, golpe resonante,
golpe como gritos de oro
¡Cómo desearía participar en tal batalla!
Un hombre plateado en una caballo negro con un estandarte rojo
y una lanza listada, nunca morir sino ser eterno
un príncipe dorado de una guerra pictórica.
Trad. Diego A. Manrique
http://loqasto.wordpress.com
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viernes, 5 de febrero de 2010
El lenguaje kafkiano
En mí se puede reconocer muy bien una concentración hacia el escribir. Cuando quedó claro en mi organismo que el escribir era la dirección de mayor entrega de mi ser, todo se agolpó hacia allá y dejó vacías todas las capacidades que se dirigían hacia los goces del sexo, del comer, del beber y de la meditación filosófica, de la música ante todo. Adelgacé en todas esas direcciones.
Franz Kafka, en Historia de la Literatura universal, Martín de Riquer y José María Valverde, Planeta
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sábado, 30 de enero de 2010
jueves, 28 de enero de 2010
Balada del concurso de Blois
Estoy muriendo de sed junto a la fuente;
caliente como el fuego, tirito de frío;
en mi país estoy en tierra lejana;
junto a un brasero tiemblo, aunque ardo;
desnudo como un gusano, vestido como presidente,
río entre llanto y espero sin esperanza;
me reconforto en triste desesperación;
me divierto y no hallo ningún gozo;
soy poderoso sin fuerza ni poder,
bien acogido, de todos rechazado.
Nada me resulta seguro, sino lo incierto;
ni oscuro, sino lo que es muy evidente;
no tengo dudas, salvo una cosa cierta;
considero la ciencia como accidente repentino;
todo lo gano y sigo siendo el perdedor;
al amanecer digo: "Dios me dé buena noche."
Tumbado de espaldas, tengo miedo de caer;
tengo riqueza y no poseo nada;
espero una herencia y no soy heredero de nadie,
bien acogido, de todos rechazado.
Nada me preocupa y pongo mi esfuerzo
en adquirir bienes que no me interesan;
quien mejores palabras me dice, es quien más me hiere,
y quien más me dice la verdad, más me engaña;
mi amigo es quien me hace saber
de un cisne blanco que es un cuervo negro;
y quien me hace daño, creo que me ayuda;
mentira, verdad, hoy me es todo uno;
lo recuerdo todo, no sé expresar nada,
bien acogido, de todos rechazado.
¡Príncipe clemente! Plúgaos saber ahora
que oigo mucho y no tengo sentido ni conocimiento:
soy de una facción y me someto a todas las leyes.
¿Qué más sé? ¿Qué? Recuperar mis bienes,
bien acogido, de todos rechazado.
François Villon, Poesía, trad. Carlos Alvar, Alianza
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viernes, 15 de enero de 2010
Julio Martínez Mesanza - He soñado de nuevo con jinetes
He soñado de nuevo con jinetes
pesadamente armados. A lo lejos
acampan. Vemos la humareda enorme
de sus festines y sus grandes sombras.
Sabemos que vendrán tarde o temprano,
y ante su carga no valdrán las hachas
ni las cobardes hoces, ni la astucia.
Sobre nuestras espaldas de vencidos
golpearán terribles sus espadas.
Quisiera desertar, pero me dicen
que sé algo de estrategia y que soy joven.
Quisiera estar del lado de los otros.
Julio Martínez Mesanza, de Las Trincheras, Renacimiento
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Gibrán Khalil
(...)En verdad, sólo cantaréis realmente cuando bebáis del río del silencio.
Y sólo cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña empezaréis a escalar.
Y sólo cuando la tierra reclame vuestros miembros, bailaréis en verdad.
Gibrán Kalil, El Profeta
Traducción de Mauro Armiño, Valdemar
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sábado, 9 de enero de 2010
La vida privada de Sherlock Holmes - Billy Wilder
Billy Wilder, La vida privada de Sherlock Holmes (1970)
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sábado, 2 de enero de 2010
Romance del conde Arnaldos
¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
la caza iba a cazar;
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas traída de seda,
la ejarcia de un cedal;
marinero que la manda
diciendo viene un cantar
que la mar facía en calma
los vientos face amainar
los peces que andan n'el hondo
arriba los face andar,
las aves que andan volando
n'el mástil las faz posar.
Allí habló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
-Por Dios te ruego, marinero,
dígasme hora ese cantar.
Respondiole el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.
Romancero, Edición de Alejandro González Segura, Alianza Editorial
sábado, 26 de diciembre de 2009
Antonio Méndez Rubio
Ilusión e ilusión se entretejen tan bien
que cualquier referencia al mundo visible
nos sirve de realidad.
B. NOËL
De palabra a palabra
entrevive sin miedo
la pasión más oscura
de la luz.
Hoy, despacio, pronuncia
un despertar que dura
lo que dura un encuentro.
Aguarda todavía
al trasluz la ilusión.
Tras la luz.
La ilusión.
Antonio Méndez Rubio, en Todo en el aire (Poesía 1995-2005)
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